Más allá del título de “tía”

Señor Director:

 En relación a la campaña de la Junji de acabar con el trato de “tíos” y “tías” en los centros educativos, creo necesario plantear algunas reflexiones.  Lo primero, es que se trata de un concepto que llega al aula desde la familia y que hoy no sólo se ocupa en el área infantil, sino que es natural escuchar a los adolescentes llamar tío o tía a profesores de secundaria.

Lo anterior ha sido asociado a la generación de lazos de cercanía y confianza. Sin embargo, creo que también ha provocado ciertas contradicciones relacionadas al rol docente y al estatus de la profesión propiamente tal. Resulta curioso como al profesor, al llamarlo tío, se le relaciona con lo cotidiano, “la familia”, y, por ejemplo, al médico, con lo académico al denominarlo doctor sin que haya obtenido el grado académico. 

 Pero más allá de la forma en que los alumnos llamen a sus docentes, lo relevante es la relación pedagógica entre el adulto y el niño. 

 En cuanto a la utilidad de la campaña, cabe recordar que la estadística indica que los casos de abuso se generan, en su gran mayoría, en contextos o entornos familiares, y en este último tiempo sólo se ha centrado la mirada en centros educativos, cuya labor en la sociedad es claramente otra y ha sido, desde su creación, la promoción de los derechos de la infancia. 

 Lo que debe cambiar es la concepción que tenemos de la infancia, de la educación infantil y, a partir de ello, reflexionar cuáles son los roles parentales o familiares que efectivamente estamos cumpliendo hoy en la sociedad y no delegar en terceros nuestras propias responsabilidades.

Andrea Garrido

Educación Parvularia