Diario Longino

Monday, May 06th

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Progreso mal entendido

Sr. Director:

Los que tienen que ver con el progreso urbano de cualquier ciudad del mundo, siempre se enojan con los simples vecinos como yo, cuando les advierten algunas situaciones donde ellos tienen directa implicancia o relación.

Mucha gente cree que porque se ven construcciones por todos lados, porque aparecen más y más edificios, hay progreso. No es así. Menos cuando se entiende mal este progreso.

¿Es progreso que en una manzana se construyan varias torres de edificios, sin considerar los problemas que acarreará a los sectores aledaños, una densidad población que desborda los límites? Y no es sólo poblacional, junto con los residentes llegan los vehículos. Los vecinos perjudicados son los de los alrededores de estas inmensas torres, por la enorme afluencia vehicular en calles ya colapsadas. La incidencia de los nuevos residentes, sin lugar a dudas, traerá una enorme aglomeración de gente y se verá en las salidas a calles para dirigirse al trabajo, lo que significará más semáforos y atochamientos desde el sector sur al centro. Ya somos y seguiremos siendo la ciudad de los atochamientos a toda hora.

Eso ocurrirá con los edificios que empezaron a construirse en Diagonal Bilbao y Pedro Prado, entre Río Seco y Calle Uno.

Lo mismo sucederá cuando se entreguen los departamentos que están casi listos, entre Playa Brava y José Francisco Vergara, Patillos y unos pasajes paralelos a Chipana. Toda esa gente que deberá salir hacia la Costanera generará enormes atochamientos.

También se ven contrasentidos. Por ejemplo, se habla de progreso y los postes de alumbrado público o soporte de cables, en Tadeo Haënke, entre Pedro Prado y José Francisco Vergara, de mar a cerro, lado derecho, son de madera (los “palo poste”), instalados en los años 60-70 del siglo pasado. Allí están, algunos bastante chuecos y con caída latente. Y, para cerrar, este progreso mal entendido, se autoriza en barrios residenciales (de vivienda, de hogares), restaurantes, chifas y bazares, disminuyendo de inmediato la calidad de vida de los residentes y, por supuesto, la plusvalía.

Las autoridades y los políticos tienen que pensar, reflexionar, analizar respecto al progreso mal entendido, para logren el ansiado progreso bien entendido. Lo primero que tienen que hacer es respetar a los vecinos y después decidir “urbanizaciones” que siguen perjudicando a la ciudad para querer. El crecimiento, progreso y desarrollo no es una cosa al lote. Por favor, tomen esta carta como una crítica constructiva y ayuden a Iquique. No lo perjudiquen más. Y esto no tiene nada que ver con política, partidos ni nada que se le perezca. Es sólo sentido común y respeto.

Amudio Pinares W.