Contribuciones que perjudican

Las contribuciones de bienes raíces constituyen un impuesto que siempre ha afectado severamente a la clase media. El sueño de la casa propia nunca se supera del todo, nunca deja de ser un anhelo por cuanto hay que vivir hasta 20 años pagando el dividendo al banco y cada tres meses pagar las famosas contribuciones.

En los últimos años se suman otro importante sector afectado: La tercera edad. Los jubilados que con escuálidas rentas deben seguir pagando sus contribuciones, con lo cual se achica más a un sus escuálidas pensiones.

En los últimos días se supo que el gobierno enviará un proyecto de ley para prolongar a unos años más la readecuación de los valores de las contribuciones y contrario a esto las municipalidades se quejan de que van a dejar de percibir millones de pesos al mantener esta ley.

Evidentemente, lo que no piensa el Estado ni piensan las municipalidades es lo que piensa y siente el ciudadano o la pequeña y mediana empresa, puesto que no puede ser posible que ambas, que aportan más del 80 por ciento de la mano de obra no tengan la misma facilidad para pagar sus contribuciones como las tienen las grandes empresarios.

Definitivamente los parlamentarios nuestros están en otra. No se han preocupado de discutir ni cambiar esa ley. Los jubilados merecen otro trato, porque sus condiciones no son las mismas que cuando estaban produciendo. El que jubila tiene que pagar exactamente igual el mismo valor de la contribución. No puede ser posible que personas de la tercera edad, algunos en etapa de agonía, tienen que seguir pagando las contribuciones cada cuatro meses.

La ley tiene que ser cambiada y favorecer a los jubilados. Para eso son las leyes para favorecer a la ciudadanía y más aún a quienes han dad su vida por el país. Los jubilados quedan en desmedro respecto a quienes están en plena producción y desarrollo de sus profesiones, oficios y trabajos, por lo que se debería hacer un excepción del pago de las contribuciones cuando se llega a la etapa de jubilar.

Esta ley tiene que hacer sentir al ciudadano como propietario o dueño de casa. Hoy, las autoridades y los señores parlamentarios tiene que saber y darse cuenta que los ciudadanos se sienten sólo como arrendatarios del Estado, arrendatario del fisco, porque si no pagan las famosas las contribuciones, sus casas son rematadas. Eso no puede seguir ocurriendo. El ciudadano que por años ha pagado sagradamente sus dividendos debe sentirse dueño de su inmueble no arrendatario del Estado. Definitivamente esa mirada hay que cambiarla

Rafael Montes González

Presidente

Cámara de Comercio de Iquique.