Debatir sobre ideas y alejar las consignas

El proyecto de ley de reforma tributaria simplificado que presentó el gobierno despejó muchos de los problemas existentes en la iniciativa original.

Por ello, en la Cámara de Diputados, se logró aprobar en su totalidad el proyecto simplificado.

En el Senado el panorama se presenta distinto, pero sería inexplicable que los que siempre han planteado que hay que subir los impuestos, rechacen hoy esta iniciativa, sólo porque es de un gobierno de centro derecha.

Al mismo tiempo, sería injusto que sólo se aumente el impuesto de primera categoría, que afecta a las actividades productivas, pero que no se puedan rebajar los tributos a las personas. 

Hay que recordar que las personas en Chile pagan un impuesto progresivo, cuya tasa llega al 40 por ciento, suma que es, a todas luces, excesiva.

Asimismo, sería más injusto aún desconocer que el gasto en educación es una inversión, que hacen las familias con mucho esfuerzo,  y como tal merece una recompensa.

Esta discusión lleva muchos meses y es inconveniente mantenerla abierta, el país necesita estabilidad en cuanto al nivel de impuestos y las bases de la estructura tributaria.

La iniciativa debe ser votada en la Cámara Alta y es fundamental que no se mutile el proyecto. Aprobar los aumentos de impuestos y rechazar las rebajas es una pésima señal. 

Lo anterior, podría ser interpretado como que en nuestro país cuando se habla de impuestos sólo es válido subirlos. Si se quieren agregar beneficios a la educación, bienvenidos éstos sean, pero eso no puede ser excusa para desnaturalizar el proyecto.

Algunos dirán que esta es una "reformita" y que de aprobarse tal como está, dejará el tema instalado para la próxima campaña presidencial, el senador Jovino Novia está porque así sea y dijo no tener temor a que en la campaña presidencial se debata sobre el tamaño del Estado, el nivel de gasto público (que ha subido muy por encima del crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB), la eficiencia del gasto, la carga tributaria y sobre si la educación se mejora sólo con un continuo aumento del gasto o si en realidad hay otro tipo de problemas que atenten contra una buena calidad de ella.

Al contrario, es oportuno que en la próxima campaña presidencial se pueda debatir sobre ideas, proyectos y programas y alejarse del mundo de las consignas, los eslóganes, los prejuicios, las protestas y la violencia, que han marcado el acontecer político de los últimos meses.